La residencia se encuentra en el distrito madrileño de Canillejas y ha sido el primer centro de este tipo en la región, en funcionamiento desde el 9 de octubre y con una capacidad para albergar hasta 80 pacientes.

Las personas mayores de 65 años se han convertido en uno de los colectivos más vulnerables y más afectados por el coronavirus. Tienen mayor riesgo de contagio y de padecer síntomas más graves. Desde la Comunidad de Madrid, han puesto en marcha una iniciativa que tiene como objeto ofertar cientos de plazas para mayores que requieran una atención personalizada en sus últimas fases del virus.

El centro de San Blas-Canillejas de Vitalia Home ha sido la primera residencia que se ha habilitado para este fin, en funcionamiento desde el 9 de octubre y dedicada de manera exclusiva desde sus inicios a ofrecer estos servicios de aislamiento.

Tiene una capacidad de 80 plazas, habitaciones individuales con el equipo necesario para atender a estos pacientes y espacios seguros y adaptados para ofrecer cuidados individualizados, todo ello con el objetivo de hacer más fácil la convalecencia. “Tras los procesos de hospitalización acaban desubicados, desorientados”, indica Ana Menéndez, directora del centro, y asegura que “darles la oportunidad de llevar una vida más ordenada y normalizada no solo les ayuda a combatir el virus, sino también a ganar la difícil batalla contra la soledad y el hastío”.

En esa línea, ofrecen servicios de atención social, sanitaria, alimentación y ayuda para el cuidado personal, así como otros complementarios como lavandería, limpieza y seguridad. “Disfrutan de los recursos y servicios que les ofrece el centro y que les permiten minimizar esa sensación de reclusión al estar en contacto con otros residentes y mantener su horario de comidas y actividades habituales”, cuenta la directora.

Además de una PCR positiva y ser mayores de 60 años, todos comparten secuelas leves del coronavirus, no poder realizar el aislamiento en la vivienda o centro de mayores en el que residen y cierto grado de dependencia. El acceso se realiza desde los propios hospitales y residencias que, debido a la pandemia, cuentan en ese momento con limitaciones de infraestructuras, y su permanencia depende de su evolución clínica. “Por lo general, el perfil es bastante bueno, no recibimos casos clínicos muy graves”, apuntan desde el centro y afirman que “en unos 10 o 15 días suelen recibir el alta”, aunque se muestran bastante flexibles con la recuperación del paciente.

En estos casi dos meses que lleva abierta la residencia, nunca ha visto sobrepasado su aforo. De hecho, actualmente está ocupada por tan solo 30 usuarios, siendo la vez que más residentes ha tenido hace tan solo unos pocos días, cuando alcanzó la cifra de 47 residentes.

Desde el centro se muestran agradecidos y felices de poder aportar soluciones a esta crisis sin precedentes. Tal y como afirma Ana Menéndez, “es un orgullo ver a todas las administraciones y profesionales implicados, todos los días ves que alguien se marcha con el alta llorando de emoción y agradecimiento y eso compensa todas las dificultades”.