¡Guau!

Empieza el día en el centro y, como cada jueves, Fum ha venido a visitarnos acompañado por su guía, Silvia. Su llegada al centro genera emociones positivas entre los residentes y su presencia les motiva a comenzar el día activamente. Iniciamos la jornada acompañando a los residentes al desayuno. Tras coger energía, llega la hora de una buena sesión de caricias. El día transcurre y son varios los momentos que vivimos con Fum, practicamos habilidades caninas y paseamos para mantenernos activos. Más tarde, Fum y nuestros residentes pasan un buen rato de ocio en la terraza. Finalmente, y después de una intensa jornada, buscar un lugar de descanso es la mejor opción. La visión y los pensamientos del animal son fundamentales para mostrar y poder comprender el estrecho vínculo creado entre los residentes y nuestro perro de terapia.